El peso mexicano sufrió una notable caída tras las elecciones del pasado domingo, alcanzando su nivel más bajo en lo que va de 2024, cerrando la jornada del martes 4 de junio en $17.78 por dólar, borrando casi un año de avances frente a la moneda de la Unión Americana.
La depreciación de la moneda mexicana — la mayor desde la pandemia en 2020 – se atribuye principalmente a la incertidumbre generada por los resultados electorales que otorgaron una mayoría calificada a Morena en el Congreso, lo que ha llevado a los inversionistas a buscar refugio en divisas más estables, como el dólar estadounidense.
Janneth Quiroz, directora de Análisis en Monex, explicó a El Economista que “al ser una moneda líquida, el peso es susceptible a movimientos abruptos debido al nerviosismo en los mercados”.
Sin embargo, Gabriela Siller, directora de Análisis en Banco Base, destacó al citado medio que “es probable que a finales de esta semana o a inicios de la siguiente se observe una disminución de la volatilidad y el tipo de cambio se estabilice“.
Esta situación podría impactar directamente tus finanzas personales, ya que algunos expertos anticipan que las turbulencias persistan hasta la toma de posesión de Claudia Sheinbaum el próximo 1 de octubre.
A pesar de los anuncios de la Presidenta electa y la continuidad del Secretario de Hacienda — Rogelio Ramírez de la O –, el Banco de México podría tomar medidas para frenarla, como un nuevo ajuste en las tasas de interés para controlar la inflación y estabilizar el peso, lo que encarecería los créditos y préstamos.
Por otro lado, de continuar al alza el peso, si tienes inversiones en dólares, su valor en pesos aumentará, mientras que si tus inversiones están en pesos, podrían perder valor.
